TEOSOFIA
La teosofía es una sabiduría que incluye todas las cosas y cuyo sentido es la unidad que subyace en todas ellas. Derivada de dos palabras griegas que significan Sabiduría Divina, fue acuñada por los neoplatonicos en el siglo segundo de la era cristiana,para denotar las verdades reveladas a la humanidad por los ancianos de la evolucion,en el amanecer de la vida humana en este planeta,a la cual se le han ido agregando cuestiones verificadas una y otra vez hasta el presente,por una sucesion de investigadores ocultos y adeptos.
LA SOCIEDAD TEOSOFICA
La Sociedad Teosófica fue fundada en Nueva York en 1875 por Helena Blavatsky ,Henry Olcott y William Judge. Pocos años después trasladó su sede a Adyar (India), donde obtuvo una gran repercusión y sus doctrinas se difundieron por el mundo. Los tres objetivos declarados de la ST son:
1) Formar un núcleo de la Fraternidad Universal de la Humanidad, sin distinción de raza,
credo, sexo, casta, o color.
2) Fomentar el estudio comparativo de las Religiones, Filosofías, y Ciencias.
3) Investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el Hombre.
Helena Blavatsky

ENSEÑANZAS
El sentimiento y la comprensión para la verdad son inherentes a todo hombre y mujer,en la comprensión existe una fuerza que paulatinamente conducira a grados superiores de conocimiento,el sentimiento que,al principio,no ve nada absolutamente de lo que se le dice,es precisamente la fuerza magica que abre los “ojos del espiritu”.El alma no ve,pero por este mismo sentimiento llega a compenetrarse del poder de la verdad; y luego,gradualmente la verdad se apodera del alma y abre en ella el “sentido superior”,la erudición y la cultura cientifica no son condiciones indispensables para abrir este “sentido superior”. Puede desarrollarse en el hombre sencillo como en el de mayor ilustración.Lo que en nuestros dias se acostumbra llamar “ciencia unica”,puede llegar hasta constituir un obstáculo para alcanzar tal fin.Porque esta ciencia,unicamente,reconoce como “real” lo que perciben los sentidos comunes.
LA TEOSOFIA EN ESPAÑA
La logia teosófica “Marco Aurelio” se fundó en Pontevedra en 1911. Formaban parte de la misma, entre otros, Javier Pintos-Fonseca, Jacobo Sanmartín y Alfredo Rodríguez de Aldao. En Andalucía acababa de formarse otra logia teosófica, “Rama Fraternidad”. En 1919 se fundará en Sevilla el Centro de Estudios Teosóficos, con el que estará vinculado Diego Martínez Barrio.Con el grupo “Marco Aurelio” estuvo estrechamente vinculado el escritor y pensador teósofo y masón extremeño Mario Roso de Luna, el “mago de Logrosán”, de nombre simbólico Prisciliano, a quien nombraron presidente honorario del mismo..
Precisamente el grupo, por iniciativa de Javier Pintos-Fonseca, publicará en Pontevedra, en 1915, en una edición no venal para regalo, el libro Beethoven, teósofo, de Roso de Luna.
Javier Pintos-Fonseca García de Redondo:
Nació el 5 de diciembre de 1869. Era hijo de Basilio Pintos Amado y CarmenFonseca García de Redondo, sobrino del músico Román Pintos Amado y nieto del poeta Xoan Manuel Pintos, uno de los próceres del “Rexurdimento” cultural gallego. Un cuñado suyo, Jesús Fonseca Buceta, fue miembro de la logia masónica “Helenes nº 7″ (con el nombre simbólico de Nazareth, y grado 1º) y era también masón, y miembro de “Helenes nº 7″, su hijo Basilio Pintos Fonseca (Fraterno, grado 1º). Otro de sus hijos, Carlos, profesor de matemáticas, militante del Partido Radical-Socialista y quizá de Unión Republicana, encarcelado en Madrid luego de los sucesos de julio de 1936, fue procesado por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, aunque no consta que fuese masón. Represaliado, tuvo que dar clases particulares. De sus otros hijos, Luis fue un excelente pintor (suyas son las pinturas del “Café Moderno, de Pontevedra) y Adriano, gran instrumentista de guitarra.
Javier Pintos-Fonseca fue concejal en la ciudad de Pontevedra entre 1897-1901, ocupando temporalmente la 2ª tenencia de alcaldía. Profesionalmente fue corredor de comercio. Dueño de una amplia biblioteca, entre la que destacaban los libros sobre teosofía, participó activamente en la vida cultural de la ciudad (homenajes a Cervantes o a Said Armesto) y cultivó la amistad tanto de políticos (Riestra, Besada, Vincenti…) como de escritores y artistas (Muruais, Labarta, Portela, Perfecto Feijóo, Valle Inclán, Víctor Said, Caballero, Quiroga, Sobrino, Castelao o Losada Diéguez).
Gran amante de la música, fue un virtuoso de la guitarra, instrumento para el que transcribió partituras de Beethoven y Mozart, así como un investigador de la música popular gallega. Fue uno de los promotores y fundadores de la “Sociedad Filarmónica”(1921).
Fuentes
Archivo de Marina Pintos-Fonseca
Mario Roso De Luna (EL TEÓSOFO QUE SABÍA DEMASIADO)
Roso de Luna nació el 15 de marzo del año 1872 en un pueblo de la provincia de Cáceres llamado Logrosán. Fue astrónomo, arqueólogo, intérprete del Códice Maya y la escritura ógmica, teósofo y conferenciante en el Ateneo de Madrid. En 1893 descubrió a simple vista el cometa que lleva su nombre, y en 1895 inventó el Kinotherión, instrumento de astronomía popular que mide los cielos por medio de la electricidad y que le valió la Cruz de Carlos III y la medalla de oro de la Academia de Inventores de París.A lo largo de su vida fue requerido en numerosas ocasiones por la prensa para escribir sobre los eclipses de sol (1900,1905 y 1909) y descubrió seis estrellas temporarias, de las que oficialmente sólo se le reconocieron tres.
Licenciado en Derecho (1890) y en Ciencias Físico Químicas (1901) viajó a París, donde colaboró en el Diccionario de la casa A. Collin, y a Londres y Bélgica, trabajando como profesor de español y matemáticas.
Miembro de la Real Academia de Historia desde 1897, descubrió en 1901 la losa sepulcral de Solana, documento jeroglífico de la prehistoria celta, que fue comparado por prestigiosos arqueólogos, con el hallazgo en la Argólida, del templo de Esculapio. Intérprete de más de 100 inscripciones romanas, iberas y celtas, descifrador de los Códices Mayas, de él dijo Menéndez Pelayo que sus investigaciones eran las “más precisas “.
Fue un hombre austero, noble y bondadoso que escribió mucho, y murió en 1931 dulcemente, diciendo: “No me lloréis”.

Para Roso, que siempre intentó poner de relieve los lazos que unen los principios científicos con la sabiduría antigua, el encuentro en París, en 1902, con la teosofía y la Sociedad Teosófica de H. P.Blavatsky, fue decisivo. Formada con los preceptos básicos de todas las religiones, la doctrina teosófica encajó de inmediato con sus ideas panteístas. Desde entonces, y durante toda su vida, Roso deseó comunicar a los demás los ideales teosóficos de amor, bondad y justicia, saliendo siempre en defensa de la espiritualidad humana, tan amenazada por el materialismo.
Pero la teosofía no representó para él, tan sólo, una teoría mística.
“Hermana de las religiones, es también una ciencia y como tal se basa en la vida”; es una ciencia-espiritual que explica todos los fenómenos del Universo que nos rodea, une lo existente con lo no existente, poniendo un poco de ciencia en la religión y en la ciencia un poco de ensueño y misticismo. “La ciencia por sí sola es estéril si no la alimenta el sentimiento trascendental de que hay algo por encima de nuestros pobres conocimientos y nuestro mísero mundo”. No es justo que la ciencia clasifique los fenómenos extraños como irracionales y los relegue al terreno de lo prohibido. “Vivimos en un mar de ignorancia”, y ante el dilema de no dar explicación ninguna o dar como hipótesis una ocultista, Roso prefiere lo último. Ahora bien, cuando se trata de abordar el estudio de lo oculto, como se trata de un mundo con leyes más amplias y diferentes, se impone un escrupuloso esmero. Ni la más noble intención, ni la vida más pura, son preparación suficiente para quienes desconocen las leyes de la naturaleza – como demuestran los infinitos casos de locura sobrevenidos a gente que se mete a ocultista por simple ignorancia.
“Sólo la ciencia espiritual puede ayudarnos, entendiendo por tal la ciencia, el arte, las virtudes, calma para analizar y libertad absoluta de pensamiento para discernir”.
Roso estaba convencido de que en las edades pasadas estaba el secreto, la llave de apertura que daría algún sentido a nuestra vida de europeos civilizados. Como Gurdjieff, creía que había existido una revelación primitiva, conservada aún en los restos de sabiduría antigua y viejas religiones. Para él, libros como el Zend-Avesta (Zoroastro), el Popul-Vuh, el Evangelio de Enoch, o los Himnos Orficos , son un testimonio de la historia de la humanidad, tan válido como cualquier resto arqueológico. El Popul-Vuh, por ejemplo, explica todos los acontecimientos históricos y prehistóricos de América Central. Además, todas las religiones son fruto de un mismo árbol, si no dejarían de entenderse las semejanzas entre culturas tan alejadas como la americana, la europea y la asiática. El diluvio universal, los espíritus caídos o el dios Océano, son claros ejemplos de estos paralelismos.
Fuentes:coleccion Teosofia
• Liborio Caneti. El Mago de Logrosán. Viuda de Pueyo. Madrid, 1917.
• Esteban Cortijo. Mario Roso de Luna. Ayuntamiento de Cáceres, 1982.
• Romano García. El Mago de Logrosán. Revista de Extremadura. 1971.