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Archive for the ‘Escritores vida y obras’ Category

Idries Shah nació en 1924 en Simla (India), en el seno de la familia hachemita Jan Fishani, descendientes directos del Profeta y cuna de grandes sabios sufis. El vínculo de la familia Jan Fishani con Occidente data de varias generaciones; ya su abuelo, Sayed Amjad Ali Shah, estableció en la primera mitad del siglo veinte una escuela sufi donde se familiarizaba a los estudiantes con el pensamiento occidental contemporáneo y las posibilidades que se abrían en Occidente con el desarrollo de las ciencias humanistas y la psicología. Su padre, Sirdar Ikbal Ali Shah, dedicó grandes esfuerzos a establecer puentes culturales entre Oriente y Occidente, destacando en especial en el campo de la literatura y la diplomacia.

Heredero de este bagaje, Idries Shah no se limitó a la función docente sufi en el marco tradicional islámico, y desarrolló una labor de introducción en Occidente de elementos que pudiesen ser de utilidad para la sociedad contemporánea, rechazando la importación de patrones orientales y evitando la formación de cultos a la personalidad.

Sus extensos viajes y períodos de residencia en Asia Central, Oriente Medio y Norte de África, le familiarizaron con las claves culturales de diversas sociedades; fruto de ello fueron sus primeros tres libros de investigación antropológica. En 1964 publicó el libro Los Sufis, con una introducción de Robert Graves. Allí mostraba que el camino sufi había participado decisivamente en la gestación de la sociedad occidental y sus actividades traspasaban cualquier barrera de geografía, idioma o religión. Las manifestaciones sufis a lo largo de la historia, hasta entonces analizadas por eruditos de modo fragmentario y superficial, se revelan en esa obra como parte de una actividad armoniosa y coherente de acuerdo a las necesidades de la sociedad en diversas épocas y climas. Shah puso énfasis en distinguir entre los elementos fósiles, atados a una cultura y un tiempo –por amplia que sea su reputación- y el núcleo esencial de la enseñanza, que es activo y puede crecer en la sociedad contemporánea. El éxito de este libro difundió el pensamiento sufi en Occidente y Shah recibió el reconocimiento de universidades e instituciones como la UNESCO.

En libros posteriores: Cuentos de los derviches, Pensadores de Oriente, El monasterio mágico y Caravana de Sueños presentó los cuento-enseñanza, una herramienta de estudio desconocida en Occidente, cuyo marco interior ayuda a desarrollar patrones de comprensión más allá del pensamiento rutinario. Estas historias tienden un puente hacia la intuición, un componente esencial del ser humano que no ha florecido en la cultura occidental y es una de las claves de la enseñanza.

Idries Shah abordó, asimismo, una de las áreas menos conocidas del camino sufi: el humor; divulgando en Occidente la figura de Mula Nasrudín, el tonto-sabio, paradigma tanto de la estupidez como de la acción intuitiva. Este personaje ha sido utilizado por los sufis para romper la tendencia asociativa y patrones fijos del pensamiento. Otros libros como Aprendiendo cómo Aprender, Un Escorpión Perfumado y El Yo Dominante se adentran en las barreras psicológicas o sociológicas que atenazan a la sociedad actual, ya que en el contexto sufi el desarrollo superior del ser humano no se puede injertar en una personalidad desequilibrada. Shah nunca consideró el misticismo como una huida o refugio, sino como un camino práctico. Su obra póstuma, Knowing How to Know, prescinde de cualquier artificio literario y presenta el escenario de la sociedad contemporánea con todas sus hilos al descubierto, al tiempo que esboza rutas alternativas tanto a nivel individual como colectivo.

Idries Shah emprendió actividades prácticas de toda índole: un científico británico afirma que la ayuda de Shah fue fundamental en la investigación y el desarrollo de sus primeras patentes relacionadas con la ionización de la atmósfera. Impartió cursos universitarios y destacó su labor en diversas sociedades médicas, culturales y económicas. El ICR (Instituto para la Investigación Cultural), fundado por Shah, es en la actualidad una institución con gran reputación en el campo de la investigación transcultural y el análisis de patrones de creencias. Shah afirmó de modo explícito que el camino sufi de desarrollo espiritual se puede injertar en la estructura de cualquier actividad o profesión y permite trascender las limitaciones habituales.

El rechazo de Idries Shah a asumir el liderazgo de los grupos esotéricos y “espirituales” que llamaron a su puerta le granjeó la enemistad de muchas supuestas autoridades en esos campos. No obstante, Shah siempre mantuvo que el papel de maestro que le deseaban adjudicar respondía a la mentalidad de “seguidores” de gran parte de la audiencia, más que a las necesidades de la situación.

Aunque mantuvo su labor en Oriente lejos de la luz pública, su trasfondo se vincula a la Silsilah-i-Khwajagan (Cadena o Sendero de los Maestros). Al tiempo que dirigía los estudios de círculos tradicionales asociados a esta escuela, Shah adaptó la influencia sufi a la sociedad contemporánea.

Idries Shah preservó un vínculo especial con el país de sus antepasados: Afganistán. Durante la ocupación soviética en los años ochenta fundó una organización de ayuda a los refugiados, estableció hospitales y, a pesar de su estado de salud, emprendió peligrosas visitas al país para llevar ayuda a los afganos. A raíz de esta experiencia escribió su única novela: Kara Kush.

La labor de Shah está imbuida de los mismos valores que los grandes maestros clásicos: Ibn al-Arabi, Al Ghazzali, Jalaluddin Rumi o Bahaudin Naqshband, adaptando a la situación contemporánea los materiales tradicionales de enseñanza y descartando lo que no corresponde a este tiempo, a esta sociedad, o al grupo humano. A través de su trabajo Shah mostró que el conocimiento debe abordarse como una levadura que puede crecer en cada sociedad según sus necesidades. Citando una frase suya: ‘El color del agua parece ser el color del vaso que la contiene’.

Sayed Idries Shah falleció en Londres el 23 de Noviembre de 1996.

En su estela funeraria figura una sentencia:

Que tu mirada no quede atrapada en mi forma externa,
pero toma lo que se halla en mi mano
.

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Howard Phillips Lovecraft nació a las 9 de la manaña de 20 de Agosto de 1890 en la casa familiar del 454 (entonces numerado 194) de Angell Street en Providence, Rhode Island. Su madre era Sarah Susan Phillips Lovecraft, que podía remontar sus ancestros hasta la llegada de un tal George Phillips a Massachussets en 1630. Su padre fue Windfield Scott Lovecraft, una viajante de Gorham and Company, joyeros de Providence. Cuando el joven Howard tenía tres años su padre sufrió un colapso nervioso en una habitación de hotel en Chicago, siendo ingresado en el Hospital Butler, donde permaneció hasta su muerte el 19 de Julio de 1898. Aparentemente Lovecraft fue informado de que su padre estaba paralizado y comatoso durante este periodo, siendo la realidad que su padre murió de paresia, una variante de la sífilis.

 

Whipple Van Buren Phillips
Whipple V. Buren Phillips
inició al joven Lovecraft en la historia gótica de terror

Con la muerte de su progenitor, la educación del chico recayó sobre su madre, sus dos tías y, especialmente su abuelo, el prominente industrial Whipple Van Buren Phillips. Lovecraft fue un joven precoz: recitaba poesía a la edad de 2 años, leía a los tres y escribía a los siete. La primera obra que le entusiasmó fueron “las Mil y una Noches”, obra que leyó a los cinco años; fue en esta época en la cual adoptó el pseudónimo “Abdul Alhazred“, personaje que despues se convertiría en el autor del mítico “Necronomicon“. De todos modos, al año siguiente, sus interesesárabes se verían eclipsados por el descubrimiento de la mitología griega, adquirida a traves de “Bulfinch’s age of fable” y versiones juveniles de la Iliada y la Odisea. En el que es aún su trabajo más antiguo conservado, “El poema de Ulises (1897)”, parafrasea la Odisea en 88 versos de rima interna. Para entonces ya había descubierto la ficción y su primera historia, la no conservada “The Noble Eavesdropper” data de 1896. Su interés por la ficción fue estimulado por su abuelo, que entretenía a su nieto con historias improvisadas al estilo gótico de terror.

Lovecraft de Niño
Lovecraft de niño

Lovecraft fue un niño solitario y sufrió frecuentes enfermedades, algunas de ellas de origen aparentemente psicológico, asistiendo de manera esporádica a la escuela de Slater Avenue, pero absorbiendo gran cantidad de información a través de sus lecturas individuales. Sobre los ocho años descubre la ciencia, primero la química, luego la astronomía. Empezó a editar periódicos de aficionados, la gaceta científica (1899-1907) y la gaceta de Astronomía de Rhode Island (1903-1907), distribuyendolos entre sus amigos. Cuando ingresa en la escuela superior de Rhode Island, es animado en sus intereses tanto por sus compañeros como por sus profesores y desarrolló alguna amistad duradera con chicos de su edad. La primera aparición de Lovecraft en letras de molde tiene lugar en 1906, cuando escribió una carta de tema astronómico para el Providence Sunday Journal. Poco despues empezó a escribir una columna astronómica mensual para el Pawtuxet Valley Gleaner, un periódico rural. Otros trabajos periodísticos incluyen colaboraciones en forma de columnas para el Providence Evening News(1914-18) así como The Asseville y el Gazette News (1915).

La casa de Angell Street
El 598 de Angell Street
(fotografía actual)

En 1904 la muerte de su abuelo y la mala gestión de su legado, arrastran a la familia de Lovecraft a serios problemas económicos. Lovecraft y su madre se vieron forzados a mudarse de subonito hogar victoriano a uno más modesto en el 598 de Angell Street. La pérdida del hogar familiar fue devastadora para Lovecraft y, aparentemente, contempló la posibilidad del suicidio, dando largos paseos en bicicleta y mirando especulativamente las profundidades del rio Barrington. Sólo la búsqueda de conocimiento representa un aliciente para seguir viviendo. A pesar de todo, en 1908, poco antes de graduarse en la high school, sufre una depresión nerviosa que le fuerza a dejar la escuela antes de graduarse. Este hecho y la subsiguiente imposibilidad para acceder a la universidad de Brown fueron fuentes de gran pesar en años venideros, a pesar del hecho de que Lovecraft fuese uno de los autodidadctas más formidables de su tiempo. Entre 1908 y 1913 Lovecraft fue virtualmente un recluso, haciendo poco aparte de sus estudios astronómicos y su poesía. Durante este período Lovecraft desarrolló una insana dependencia de su madre quien aún sufría por el trauma provocado por la enfermedad y muerte de su esposo, desarrollando una relación patológica de amor-odio hacia su hijo.

Portada de una selección de cartas de HP Lovecraft al Argosy
Portada de una selección de cartas al Argosy
(Necronomicon Press)

Lovecraft salió de su reclusión a su manera particular. Aficionado a la literatura “pulp” de la época, se sintió tan ofendido por las insípidas historias de amor escritas por Fred Jackson en el Argosy (popular magacín de la época) que escribió una carta en verso atacando a Jackson. La carta fue publicada en 1912, y provocó toda una tormenta de protestas de defensores de Jackson (en su mayoría hombres). Lovecraft se embarcó entonces en una encendida polémica en la sección de “cartas al director” del Argosy, siendo las respuestas de Lovecraft casi siempre sonetos dieciochescos reminiscentes de Dryden y Pope. Esta controversia no pasó desapercibida para Edward F Daas, presidente de la United Amateur Press Association (UAPA, Asociacion de prensa amateur), una asociación de escritores amateur de todo el pais, que escribían y publicaban sus propios magacines. Daas invitó a Lovecraft a unirse a la Asociación, cosa que hizo en 1914. Lovecraft publicó trece números de su propia revista amateur, el Conservative (1915-23), contribuyendo voluminosamente con ensayo y poesía a otras publicaciones. Despues, Lovecraft se convertíría en Presidente y Editor Oficial de la UAPA, sirviendo tambien, brevemente, como presidente de la rival NAPA (Nationa Amateur Press Association, Asociación Nacional de Prensa Amateur). Esta experiencia bien pudo salvar a Lovecraft de una existencia de reclusión improductiva; como él mismo diría en cierta ocasión: “En 1914, cuando el Amateurismo me tendió su amable mano, estaba tan cercano como cualquier animal al estado de vegetativismo…Con la llegada de United, encontré una nueva razón para vivir; un renovado sentido de mi existencia, encontrando una esfera en la cual podía sentir que mis esfuerzos no eran del todo inútiles. Por vez primera, pensé que mis infantiles escarceos en el mundo del arte eran algo más que gritos perdidos en el sordo vacío”.

Lovecraft y W. Paul Cook
Lovecraft y W. Paul Cook

Fue en el mundo amateur donde Lovecraft retomó la escritura de ficción, que había abandonado en 1908. W. Paul Cook y otros, intuyendo lo prometido en cuentos de juventud como “La Bestia en La Cueva” (1905) y “El Alquimista” (1908), animaron A Lovecraft a escribir ficción de nuevo. Lovecraft les complació escribiendo “La Tumba” y “Dagon” en rápida sucesión durante el verano de 1917. A partir de este momento Lovecraft mantendrá un flujo regular de creaciones de ficción, aunque, por lo menos hasta 1922, serían la poesía y el ensayo sus principales estilos literarios. Además, Lovecraft fue involucrándose en una siempre creciente red de correspondencia con amigos y colaboradores, convirtiendose eventualmente en uno de los escritores de cartas más prolíficos de su siglo, legándonos, según los cálculos más recientes, una cantidad que oscila entre las 60.000 y las 100.000 cartas (!).

Sonia Greene
Sonia Greene

La madre de Lovecraft, cuyas condiciones mentales y físicas había entrado en una rápida espiral descendente, sufrió un colpaso nervioso en 1919 siendo ingresada en el Butler Hospitel de dónde, al igual que su marido años antes, ya no saldría jamas. Su muerte, acaecida el 24 de Mayo de 1921, se debió a una infección de vejiga. La muerte de la madre fue devastadora para Lovecraft, pero al cabo de unas semanas ya estaba lo suficientemente recuperado como para acudir a una convención de periodismo amateur en Boston, el 4 de Julio de 1921. Fue en este evento donde conoció a la que más tarde sería su esposa. Sonia Haft Greene era una judía de orgien ruso, 7 años mayor que Lovecraft. Ambos parecieron, al menos en un primer momento, congeniar totalmente. Lovecraft visitó a Sonia a su apartamento de Brooklyn en 1922, y la noticia de su casamiento el 3 de Marzo de 1924 no fue sorpresa total para sus amigos; sí lo pudo ser para sus dos tías, Lillian D. Clrak y Annie E. Phillips Gamwell, que se enteraron por carta una vez pasada la ceremonia. Lovecraft se mudó al apartamento de Sonia en Brooklyn y en un principio el futuro parecía prometedor: Lovecraft había puesto un pie en el mundo profesional gracias a la publicación de varias de sus historias en Weird Tales, el conocido magacine pulp fundado en 1923; Sonia regentaba una exitosa tienda de sombreros en la Quinta Avenida.

Pero los problemas se abatieron sobre la pareja casi inmediatamente: la tienda sufrió bancarrota, Lovecraft rechazó la oportunidad de ser el editor de un Magacine asociado a Weird Tales (lo que hubiese implicado su traslado a Chicago) y la salud de Sonia empezó a deteriorarse, forzándola a pasar temporadas en un sanatorio de Nueva Jersey. Lovecraft intentó conseguir un trabajo estable, pero nadie parecía demasiado dispuesto a contratar a un hombre de 34 años sin ningún tipo de experiencia anterior. El 1 de Enero de 1925, Sonia tuvo que ir a Cleveland para conseguir un trabajo y Lovecraft se mudó a un apartamento de soltero cerca de la insalubre zona de Brooklyn llamada Red Hook.

Weird Tales

Weird Tales
Número donde se publicó “El Horror de Red Hook”

Aunque Lovecraft tenía amigos en Nueva York-Frank Belknap Long, Rheinhart Kleiner, Samuel Loveman– comienza a sentirse deprimido por su aislamiento entre las masas de “extranjeros” de la ciudad. Su ficción iba de lo nostálgico (“The Sunned House” (1924) está ambientada en Providence) a lo amargado y misántropico(“El Horror de Red Hook” y él -ambos escritos en 1924- dejan bien claros sus sentimientos hacia Nueva York). Finalmente, a principios de 1926, se hicieron planes para que Lovecraft volviese a su añorada Providence. Pero, ¿dónde encajaba Sonia en estos planes? Nadie parecía saberlo, y mucho menos Lovecraft. A pesar de que continuaba sintiendo afecto por ella, consintió cuando sus tías vetaron la prpuesta de Sonia de iniciar un negocio en Providence: su sobrino no podía estar marcado por el estigma de estar casado con una tendera. El matrimonio estaba fundamentalmente roto y el divorcio en 1929 fue inevitable.

Cuando Lovecraft volvió a Providence el 17 de Abril de 1926, estableciéndose en el 10 de Barnes Stret al norte de la universidad de Brown no fue para enterrarse a si mismo como hizo en el periodo de 1908-13; más que eso, los últimos 10 años de su vida fueron los de su florecimiento, tanto como escritor como persona. Su vida fue relativamente calmada- viajó a varios sitios del este de américa en busca de antiguedades (Quebec, Nueva Inglaterra, Filadelfia, Charleston, St Agustine); escribió su mejor ficción, desde La llamada de Cthulhu (1926) hasta En la noche de los tiempos (1934-35) pasando por Las Montañas de la Locura (1931) y continuó con su prodigiosamente extensa correspondencia. En Nueva Inglaterra Lovecraft encontró su lugar como escritor de ficción fantástica y como hombre de letras en general. Promocionó las carreras de muchos jovenes escritores (August Derleth, Donald Wandrei, Robert Bloch, Fritz Lieber), y fué implicandose en los temas económicos y políticos de su tiempo, apoyando a Roosevelt durante la Gran Depresión y aproximándose hacia una especie de socialismo moderado; aún así continuó absorbiendo conocimiento en muchos y diversos temas, desde la filosofía hasta la literatura pasando por la arquitectura.

Lápida mortuoria de HP Lovecraft
La tumba de Lovecraft
La inscripción: “Yo soy Providence”

Los últimos dos o tres años de su vida fueron, aún así, bastante duros. En 1932 su querida tía Mrs. Clark murió. HPL se muda en 1933 con su otra tía, Mrs. Gamwell a unos pisos en el 66 de College Street, justo detrás de la Biblioteca John Hay. (Esta casa se encuentra hoy en día en el 65 de Prospect Street). Sus últimos relatos, cada vez más largos y complejos, fueron dificiles de vender, y se ve obligado a mantenerse a traves de las “revisiones” de obras de otros y a escribir historias de fantamas, poesía y trabajos de no-ficción. El suicidio de Robert E. Howard (uno de sus corresponsales más cercanos) en 1936 , le deja confuso y entristecido. Por esa epoca la enfermedad que causaría su propia muerte -cancer intestinal- había progresado tanto, que poco se podía hacer para tratarlo. Lovecraft intentó soportar el cada vez más intenso dolor durante el invierno de 1936-37, pero finalmente se ve obligado a ingresar en el Hospital Memorial Jane Brown el 10 de Marzo de 1937, donde fallece cinco dias despues. Fue enterrado el 18 de Marzo en el mausoleo familiar de los Phillips en el cementerio de Swan Point.

Es posible que, al ver el fin cerca, Lovecraft temiese el olvido al que parecía estar condenada su obra: no había publicado ningún libro en vida (a excepción de una edición barata que se había hecho de La Sombra sobre Innsmouth en 1936) y sus relatos, ensayos y poemas estaban desperdigados por una enorme cantidad de magacines pulp y amateur. Pero las amistades que había forjado por correspondecia resultaron la salvación de su legado: August Derleth y Donald Wandrei estaban determinados a preservar los relatos de Lovecraft en la dignidad de los libros de tapa dura. Fundaron la editorial Arkham House para publicar la obra del soñador de Providence, estrenándose con The Outsider and Other en 1939. Muchos más volumenes continuaron el esfuerzo inicial y finalmente el trabajo de Lovecraft pudo verse en libros que llegaron a estar traducidos a más de una docena de lenguajes. Hoy, en el centenario de su nacimiento (este artículo fue escrito en 1990. N. del W.), sus relatos están disponibles en ediciones ampliamente comentadas, sus ensayos, poemas y cartas son accesibles para el gran público y muchos estudiosos han escrito sobre las profundidades y complejidades de su trabajo y pensamiento. Queda mucho por hacer en el estudio de Lovecraft, pero es seguro decir que, gracias al mérito intrínseco de su trabajo y a la perseverancia y diligencia de sus asociados y amigos, Lovecraft se ha ganado un pequeño pero importante lugar en el Canon de la literatura americana.

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Giovanni Papini, escritor italiano, nacido en Florencia un 9 de enero de 1881. Sus padres, muy cultos, lo estimularon a escribir ya desde niño. A los 12 años escribió algunos cuentos como El amigo del estudiante y El león y el niño . A los 14 años creó dos revistas manuscritas: Sapiencia y La Revista .

A los 19 años enseñó italiano en un Instituto Inglés y asistió, como oyente, a las Facultades de Letras y Medicina, mostrando su afán de conocer de todo.
A los 20 años ocupó la cátedra de filosofía moderna en la Universidad de Florencia.
En 1902 es nombrado bibliotecario en Florencia, lo que le dará oportunidad para seguir leyendo con la misma avidez de antes y mayores facilidades. Publica diversos artículos sobre filosofa y literatura.
En 1903 funda la revista Leonardo , revista de ciencia, arte, literatura y que tuvo un gran éxito; alcanzó a durar hasta 1906.
Con 23 años participa en un Congreso de Filosofía en Ginebra y después en el Congreso de Psicología celebrado en Roma.
Papini tiene ahora 24 años y publica El crepúsculo de los filósofos , una obra muy polémica, pues atacaba a Nietzsche. En esta obra Papini muestra ya muchas dudas religiosas. Se casa con una mujer católica, se confiesa y hace la primera comunión.
Publica dos nuevas revistas La Voz y El Alma .

Conoce en 1911 a Marinetti y entre los dos inician una crítica futurista a Italia, que no debía, según ellos, ser conocida sólo por sus museos, debía estar a la altura de París, fecundo en arte contemporáneo. Escribe Mi experiencia futurista contra las Academias . Tras su conversión, se separó de Marinetti.
En 1914 deja el Futurismo estando en París. Propugna el ingreso de Italia a la guerra mundial, pues veía en ello una fuente de regeneración de Italia. Pensó alistarse como voluntario, pero un defecto a la vista le impidió tal incorporación. El futurista Bucconi había muerto.
En 1919 escribe La Nueva Italia en la que lanza una diatriba a todas las instituciones: “Cerremos todas las universidades, museos, conventos…”, dice.
Escribe, por esta época, La Vida de Cristo , en la que denuncia que a Cristo lo conocen los italianos por la idea de los pintores renacentistas, un Jesús de escayola, en un establo gracioso, un nacimiento de juguete. Y propone Papini al Cristo de la dura realidad de su nacimiento.
En 1912 publicó Palabra y Sangre , obra en la que habla Dios, son unas Memorias de Dios. Conoce entonces a San Agustín, a quien llama alma gemela y escribe su vida.
Después escribe Gog, unos cartapacios que, según Papini, le entregó un loco y que ahora él da a conocer. En esta obra ataca a Lenin por no documentado y suprimir al individuo.
1939 escribe Italia mía en la que apoya a Mussolini como regenerador de Italia.
1944 se encuentra en Florencia. Estaba escribiendo El juicio final , pero fue desalojado de su casa. Se refugió en los franciscanos de Lucano, había allí 1200 personas refugiadas. El P. Samuel se encargó de viajar a su casa y en un camión rescatar la biblioteca. Papini viste de franciscano, como los otros refugiados. Luego se incorpora a la Tercera Orden y su señora a la Orden de las Claras.
Ya en Florencia escribe Cartas de Celestino VI en las que aboga por la santidad.
En 1945 escribe Miguel Ángel , Dante y San Agustín. En Miguel Ángel polemiza sobre sus amores dudosos con un joven, a quien el pintor admira con toda castidad; defiende al pintor a propósito de la tumba de Julio II, una tumba excesiva, con sus esclavos, la Virgen, Moisés…; una tumba para cuya construcción se pedían indulgencias a los fieles. Miguel Ángel tiene grandes dudas, pues quiere hacer una cosa grandiosa y, a la vez, sabe que aquello es un pecado.
A los 72 años ya ciego, dicta a su nieta Anna El Diablo , último libro. A los 75 años escribe el ensayo La felicidad del infeliz , donde defiende, como máxima felicidad, la oración. Muere el 8 de julio de 1956.

Sus letras marcaron toda una época y tuvieron honda influencia en la literatura italiana, así como le allegaron al autor el reconocimiento internacional. Polemista apasionado, Papini dejó en su autobiografía, Un hombre acabado , una melancolía en páginas que para muchos representa su obra maestra.

En palabras de Jorge Luis Borges, “Si alguien en este siglo es equiparable al egipcio Proteo, ese alguien es Giovanni Papini, que alguna vez firmara Gian Falco, historiador de la literatura y poeta, pragmatista y romántico, ateo y después teólogo”.

El propio Borges dice que “hay estilos que no permiten al autor hablar en voz baja. Papini, en la polémica, solía ser sonoro y enfático”.

En estos cuentos apenas se escucha la voz del autor son narraciones en murmullos. El lector de estas páginas recorrerá los laberintos compartidos y enigmáticos de la intimidad humana. Los personajes parecen fantasmas desconocidos; figuras que sólo aparecen en las páginas de un libro y, al mismo tiempo, delatan rostros que vemos todos los días en los espejos. Papini narra con una sencillez y claridad cuya lectura no sólo entretiene sino también provoca.

Que un hombre sea preso de él mismo, que los hombres se puedan apropiar de los demás, que las almas sean una mercancía cotizada y que nuestros propios retratos sean caras cambiantes; nos provoca una reflexión personal más allá de los párrafos.

Papini también provoca al escritor que todos deberíamos llevar dentro; parecería entonces fácil emular sus fábulas, continuar sus cuentos y seguir su ejemplo de letras, pero esta provocación es engañosa, pues pocos han logrado narraciones de tal perfección como la alcanzada por Papini en estos breves cuentos. Quizá la provocación más evidente de estas páginas sea la inevitable invitación a proseguir la lectura, pues como todos los grandes escritores, Papini es un autor que no sólo debe leerse, sino que se deja releer fácilmente y ése es el mejor homenaje que le podemos rendir.

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(Argentina, 1899-1986)
Borges
Escritor argentino cuyos desafiantes poemas y cuentos vanguardistas le consagraron como una de las figuras prominentes de las literaturas latinoamericana y universal. Nacido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, e hijo de un profesor, estudió en Ginebra y vivió durante una breve temporada en España relacionándose con los escritores ultraístas. En 1921 regresó a Argentina, donde participó en la fundación de varias publicaciones literarias y filosóficas como Prisma (1921-1922), Proa (1922-1926) y Martín Fierro en la que publica esporádicamente; escribió poesía lírica centrada en temas históricos de su país, que quedó recopilada en volúmenes como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929). De esta época datan sus relaciones con Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández, Alfonso Reyes y Oliveiro Girondo. En la década de 1930, debido a una enfermedad hereditaria, comenzó a perder la visión hasta quedar completamente ciego. A pesar de ello, trabajó en la Biblioteca Nacional (1938-1947) y, más tarde, llegó a convertirse en su director (1955-1973). Conoce a Adolfo Bioy Casares y publica con él Antología de la literatura fantástica (1940). A partir de 1955 fue profesor de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires. Durante esos años, fue abandonando la poesía en favor de los relatos breves por los que ha pasado a la historia. Aunque es más conocido por sus cuentos, se inició en la escritura con ensayos filosóficos y literarios, algunos de los cuales se encuentran reunidos en Inquisiciones. La historia universal de la infamia (1935) es una colección de cuentos basados en criminales reales. En 1955 fue nombrado académico de su país y en 1960 su obra era valorada universalmente como una de las más originales de América Latina. A partir de entonces se suceden los premios y las consideraciones. En 1961 comparte el Premio Fomentor con Samuel Beckett, y en 1980 el Cervantes con Gerardo Diego. Murió en Ginebra, el 14 de junio de 1986.Las posturas políticas evolucionaron desde el izquierdismo juvenil al nacionalismo y después a un liberalismo escéptico desde el que se opuso al fascismo y al peronismo. Fue censurado por permanecer en Argentina durante las dictaduras militares de la década de 1970, aunque jamás apoyó a la Junta militar. Con la restauración democrática en 1983 se volvió más escéptico. A lo largo de toda su producción, Borges creó un mundo fantástico, metafísico y totalmente subjetivo. Su obra, exigente con el lector y de no fácil comprensión, debido a la simbología personal del autor, ha despertado la admiración de numerosos escritores y críticos literarios de todo el mundo. Describiendo su producción literaria, el propio autor escribió: -No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura-.
Ficciones (1944) está considerado como un hito en el relato corto y un ejemplo perfecto de la obra borgiana. Los cuentos son en realidad una suerte de ensayo literario con un solo tema en el que el autor fantasea desde la subjetividad sobre temas, autores u obras; se trata pues de una ficción presentada con la forma del cuento en el que las palabras son importantísimas por la falsificación (ficción) con que Borges trata los hechos reales. Cada uno de los cuentos de Ficciones está considerado por la crítica como una joya, una diminuta obra maestra. Además, sucede que el libro presenta una estructura lineal que hace pensar al lector que el conjunto de los cuentos conducirán a un final con sentido, cuando en realidad llevan a la nada absoluta. Otros libros importantes del mismo género son El Aleph (1949) y El hacedor (1960).

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