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El misterioso atentado contra el Papa Juan Pablo II
El 13 de mayo de 1981 el “terrorista” turco Mehmet Ali Agca, disparo al pontifice Juan Pablo II hiriendole de gravedad.

A pesar del tiempo transcurrido, un velo negro de oscuridad sigue impidiendo aclarar estos hechos, y que en mi opinión, las versiones que ha generado dejan demasiados puntos oscuros, como para que el misterioso suceso se de, ni remotamente como resuelto.

Aquel 13 de mayo de 1981 creo que todos los que teniamos una edad consciente, cuando acontecio el suceso, nos quedamos bastante perplejos e impresionados ante la “magnitud” del atentado o intento de asesinato, de nada más y nada menos que de un pontifice y en plena guerra fria, haciendonos pienso, cada uno uno de nosotros, una opinión o idea, nutrida por las informaciones que los dias posteriores al atentado ibamos recibiendo, sobre por que y quienes estaban detrás de la mano ejecutora, descartando muchos, entre ellos me incluyo, que tan solo fuera obra de un loco o fanatico.

Para ponernos en antecedentes:

Carol Wojtyla,arzobispo de Cracovia,elegido papa el 16 de Octubre de 1978,siendo nombrado como Juan Pablo II y primer papa no italiano en 455 años.

Mehmet Ali Agca,vinculado a la extrema derecha paramilitar de Turquia concretamente pertenecia “al grupo de los lobos grises”.  Ali Agca fue condenado en este mismo pais, en 1979 por el asesinato de un periodista de izquierda.

Los lobos grises,organización de extrema derecha turca, desde los años 30 su objetivo es la dictadura extremista y racista en Turquia, su lema es:La raza turca esta sobre todas las razas. Paralelamente a su desarrollo en Turquia , se organizan tambien en el extranjero, sobre todo en Alemania, produciendose en 1970 una muy estrecha relacion entre los fascistas turcos y los fascistas alemanes del NPD. La organización madre de los lobos grises es la MHP (partido del movimiento nacionalista). el fuhrer del fachista MHP Alpaslan Türkes tenia ya en los años 40 un rol decisivo en el movimiento del pan_turquismo, intentando como dirigente poner de forma activa a Turquia en la segunda gerra mundial del lado del fascismo aleman.

La hipotesis mas generalizada llamada “pista bulgara” fue, la de que el KGB ruso, el servicio secreto de la Alemania del Este y el servicio secreto bulgaro podrian haber estado envueltos ya que según el bulo, Juan Pablo II desafiaba el modelo sovietico. En mi opinión esta hipotesis se cae por su propio peso. Dificil de imaginarse, por el rechazo reciproco de ambas partes, una colaboración o puesta de acuerdo entre la extrema derecha y los sovieticos para tal fin. Mas el daño que el papa mediatico pudo hacer a la Unión sovietica,  no pasaba y se limitaba a una vuelta a sus raices cristianas de una parte de la población de Polonia, hubieron papas mucho más, digamos agresivos, contra la ideologia comunista.

Otra hipotesis es la de que existe una conexión entre el atentado contra Juan Pablo II y la misteriosa muerte de Juan Pablo I. Dandosele el nombre de ”la trama vaticana” :

Según se desprende de las investigaciones realizadas por Yallop, Gurwin, Sisti, Modolo, Di Fonzo, Piazzesi, Bonsanti, Doménech y Rupert Cornweil. La mafia italonorteamericana utilizó las instituciones financieras del Vaticano para blanquear dinero sucio procedente del tráfico de drogas y otras actividades delictivas. Semejante operación fue concebida por Michelle Sindona, que comienza su carrera reciclando la fortuna de los Gambino, conocidos hampones neoyorquinos, a través de un holding. Lentamente, va forjando un verdadero imperio financiero de dimensiones internacionales.

Tras entregar al cardenal Montini, el dinero necesario para la construcción de un asilo, y que realmente fue donado por la CIA y la Mafia, se convierte en su amigo y consejero financiero. Por mediación de quien años después se convertiría en el Papa Pablo VI, conoce a Massimo Spada, director del Banco Vaticano. A través del Continental Bank of Illinois, la cuarta, parte de cuyas acciones han sido adquiridas por Sindona, Sindona traba una estrecha amistad con Licio Gelli, un poderoso empresario textil que ha combatido contra la República durante la guerra civil española, alistándose luego en las SS nazis y trabajando finalmente como agente del KGB soviético para salvar el pellejo, actividad a la que pronto viene a sumarse la de agente de la CIA, al tiempo que se enriquece ayudando en su huida a Sudamérica a numerosos nazis como el famoso Klaus Barbie. Acusado de haber torturado a partisanos, viaja a Argentina, donde entable amistad con el presidente Perón que le convierte en el primer agraciado con la doble nacionalidad italoargentina y le nombra consejero de su país en Italia. Teje toda una red de contactos en Iberoamérica, similar a la que elabora en Italia entre empresarios, políticos y militares. A partir de 1966, anima a muchos de estos a ingresar en la agrupación P-2, a través de la cual Gamberini, Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, pretende contar con un grupo de personajes eminentes que fuesen favorables y útiles a la Masonería, pero que pronto escapa a su control.

El poder de convicción y la creciente influencia de Gelli -convertido ya en Gran Maestre de la Logia P-2- llevan a muchos a ingresar en ella convencidos de que les resultará de gran ayuda en sus carreras. Gelli se dedica a acumular secretos que le permiten incrementar su poder y chantajear a otros para que se integren en su logia, convirtiéndose así en el epicentro donde confluyen las más confidenciales informaciones del país, gracias a las cuales manipula las más diversas instancias. Las amistades argentinas de Gelli Para centralizar sus actividades en Iberoamérica, Gelli compra una mansión en Montevideo, jactándose de ser amigo de poderosos hombres de negocios y de dirigentes derechistas de todo el continente.

Contribuye al retorno de Perón, en 1973 asiste como invitado de honor a la inauguración de su presidencia y Andreotti comenta, asombrado, el respeto reverencial que el general le profesaba, asegurando que vio cómo Perón se arrodillaba ante Gelli. Su influencia en Argentina estuvo asegurada sucesivamente por el ministro-ocultista López Rega, y – tras el golpe militar- por el General Suárez Masón y por el Almirante Massera, ligados a los escuadrones de la muerte y miembros de la P-2. Junto a ellos, Gelli hace suculentos negocios, comprando principalmente petróleo y armas.

Gelli y Sindona se introducen en las más altas esferas vaticanas de la mano de Umberto Ortolani, abogado y Gentilhombre de Su Santidad, que se convertirá en el lugarteniente de Gelli dentro de la P-2, conociendo así a monseñor Paul Marcinkus. Hijo de lituanos y criado en Chicago, en 1963 éste se había convertido en el corpulento guardaespaldas e intérprete predilecto de Pablo VI, salvando su vida en Manila y ganándose su plena confianza. Cuando es encargado de dirigir el Instituto para las Obras de Religión (IQR), aparato financiero del Vaticano, el obispo Marcinkus utiliza los consejos y la red bancaria internacional de Sindona para invertir buena parte de la fortuna del Vaticano, al tiempo que Sindona utiliza la estructura bancaria de la Santa Sede para evadir impuestos y blanquear el dinero de la Mafia y Gelli garantiza la cobertura política de las operaciones.

Los escándalos financieros En 1973 Sindona se ha convertido en el banquero más importante del país. El primer ministro le saluda como el salvador de la lira y el embajador norteamericano le califica el hombre del año. Pero la crisis del petróleo, sus operaciones especulativas y los rumores sobre sus relaciones con la Mafia contribuyen a que su imperio se derrumbe en menos de un año. Sindona huye a Estados Unidos y el Vaticano pierde una cifra considerable en la operación, hecho desmentido por Marcinkus, quien niega conocer a Sindona.

Roberto Calvi, que conoció a Pablo VI cuando era arzobispo de Milán, trabó relación con Sindona -probablemente por intermedio de Spada y Marcinkus- cuando era subdirector general del Banco Ambrosiano. Había razones sobradas para este encuentro: el IOR era propietario de buena parte de las acciones del Ambrosiano y de la mitad del Finanbank, uno de los bancos suizos de Sindona. Gracias a estos apoyos en 1971 Calvi se convierte en presidente del banco y no tardará en ser tesorero de la P-2. Tras el crack Sindona, el IOR encarga a Calvi de sus inversiones en el extranjero, prestando su nombre para que éste compre la mitad de las acciones de la Banca Mercantile florentina y Marcinkus forma parte de la directiva de la sucursal en Bahamas del Ambrosiano.

Gelli viaja a Nueva York, donde Sindona había sido detenido acusado de fraude y testifica que su amigo era víctima inocente de una intriga comunista. Allí, Sindona le presenta a Phil Guarino, director de la campaña electoral de Reagan, a cuya inauguración presidencial le invitará. En 1977 Sindona le recuerda que considera propios la mitad de sus negocios. Dado que éste no cumple su promesa de enviarle dinero, dos meses después ordena empapelar el centro de Milán con llamativos carteles que denuncian a Calvi como estafador, defraudador y traficante de divisas, y finalmente hace llegar al gobernador del Banco de Italia una carta que acorralará definitivamente a Calvi.

En 1979 Sindona renueva sus ataques contra Calvi y el Banco de Italia inicia una investigación sobre esta entidad. En nombre del dividendo En medio de tales problemas, en agosto muere Pablo VI y los cardenales no tardan en elegir sucesor suyo al patriarca veneciano Albino Lucíani. Este Pontífice tan popular trae aires decididamente renovadores. Y había demostrado ya su firmeza ante dos escándalos económicos, uno de ellos relacionado con la venta de la Banca Católica del Véneto a Calvi, por parte de Marcinkus en 1972.

Tras la operación, este banco cesó de hacer préstamos a bajo interés con los que había favorecido a los menos privilegiados. A petición de sus obispos, Luciani comenzó a investigar, no pudiendo dar crédito a lo que descubrió sobre Calvi y Sindona. Cuando le comentó el problema a Benelli, sustituto de la Secretaría de Estado, éste le explicó que sabía se trataba de una más de las operaciones financieras urdidas por los banqueros y Marcinkus para evadir impuestos y especular ilegalmente. Lucíani comentó: ¿Qué tiene que ver todo esto con la Iglesia de los pobres? En nombre de Díos. Y Benelli le replicó: «No. En nombre del dividendo». Así que Juan Pablo I sabe a qué atenerse. Encarga al cardenal Villot la inspección financiera del IOR. Entretanto, Calvi ha comenzado a desprenderse de todas sus acciones, cuando se entera de que el Papa ha decidido reemplazar a Marcinkus e intentar devolver a la Iglesia a una situación de pobreza evangélica.

Se asegura que el 12 de septiembre el Papa tiene en su poder una lista con los nombres de 121 funcionarios del Vaticano que presuntamente pertenecen a la masonería, entre los que figurarían Villot, Casaroli y Marcinkus. El día 13 llama urgentemente a G. Pattaro como consejero, confesándole su desconcierto ante las relaciones de enfrentamiento entre los miembros de la curia. Marcinkus, jurará a Cornweil que ni él ni nadie del Vaticano es masón, lo que se contradice con muchas investigaciones.

Tras la única audiencia que mantiene con el Papa, comenta a sus ayudantes: «¡Qué barbaridad! ¡Parece agotado!» Es peligroso expulsar a los mercaderes del templo Según diversos testimonios, el Papa se propone sustituir a Villot por Benelli -gran adversario de Marcinkus- como secretario de Estado, entre otros cambios. En la tarde del 28 tiene una larga conversación con Villot en la que le comunica su decisión de realizar importantes cambios y de poner fin a las relaciones entre el IOF y el Ambrosiano. Esa misma noche, Lucíani fallece. Alguno de los que estaban informados del nuevo rumbo planeado por el Papa pudo informar de ello a Calvi o a Gelli. Y alguien que tuviese acceso a la habitación de Lucíani pudo provocar su muerte. Se conocen unos cuantos casos de pontífices que murieron envenenados. Y tenemos además la lista de los atentados con la P-2 y de muertes relacionadas con la quiebra del Ambrosiano.

El padre López Sáez ha expuesto de forma sumamente clara y sintética las más destacadas evidencias que le llevan a sostener la tesis de que se trató de una muerte provocada, y que hasta ahora el Vaticano no ha acertado a refutar con precisión. Por el contrario, además de que muchas de las relaciones delictivas del IOR están más que bien fundamentadas, su entrega de más de 240 millones de dólares a bancos acreedores de todo el mundo, por sus responsabilidades relacionadas con la quiebra del Ambrosiano, demuestran los intereses comunes de ambas entidades.

La extraña caída de la logia P-2 En sus recientes declaraciones, Eduardo Lucíani, hermano del Papa, ha explicado la extraña forma en que Juan Pablo I se despidió de él, tres días antes de su muerte: Nunca nos habíamos besado ni abrazado, pero aquella tarde quiso besarme y me abrazó con fuerza. Le pregunté si estaba bien y me dijo que sí. Pero yo me fui con un misterioso presentimiento. Eduardo añadió que en sus encuentros con el pontífice, nunca se refirió a los problemas de IOR, pero antes de ser elegido Papa le confesó: «Por desgracia, hasta los bancos fundados por católicos, que deberían disponer de gente de confianza, se apoyan en personas que de católicas no tienen ni el nombre».

Procesado por 65 delitos cometidos en Estados Unidos, Sindona es encarcelado en marzo de 1980, concediéndose su extradición a Italia donde fue condenado a cadena perpetua por la muerte del fiscal encargado de investigar la quiebra de sus bancos. A los dos días de estar encerrado en una cárcel de máxima seguridad, sufre un extraño ataque descrito como infarto o derrame cerebral, pero que parece fue producido por cianuro, falleciendo. Ortolani, acusado de participar en la quiebra fraudulenta del Ambrosiano, permanece varios años refugiado en Suramérica, antes de regresar a Italia, donde es procesado.

En marzo de 1981, la policía italiana intenta detener a Gelli como implicado en la fuga de Sindona, pero éste ha desaparecido de su villa residencial, donde encuentran los archivos de la P-2. Entre sus 953 miembros descubren a muchas de las personalidades más poderosas de Italia, como Andreotti y otros ex primeros ministros, 3 ministros en activo, 90 jueces, 43 parlamentarios, líderes de todos los partidos a excepción del comunista, banqueros, propietarios y directores de diarios, 183 oficiales de los tres ejércitos, incluido el comandante de las Fuerzas Armadas y 2 directores de los servicios de inteligencia.

La estrategia de la tensión Cuando la prensa la descubre, se inicia una crisis que culmina con la caída del gobierno de coalición encabezado por Foriani, muchos de cuyos colaboradores eran miembros de la P-2. Como uno de los acusadores explicará, la Logia P-2 «combinó política y negocios con la intención de destruir el ordenamiento constitucional del país». Se refería a las implicaciones de la P-2 en atentados terroristas que crearon en Italia una estrategia de la tensión que la predispuso a varias tentativas de golpe de Estado, en las que participó la Logia, a la par que fomentaba el temor de diversas instancias a que los comunistas llegasen al poder, dentro de un mare mágnum de extrañas relaciones que CIA, Mafia y Masonería mantuvieron en Italia desde la Segunda Guerra Mundial y a las que no fueron ajenas altas personalidades vaticanas.

En julio, la hija de Gelli viaja a Italia sin encubrir su identidad, siendo detenida en el aeropuerto y encontrándose en un doble fondo de su equipaje una serie de documentos relativos a la P-2, uno de los cuales es descrito como un informe secreto de la CIA falsificado que se refería a intentos de subvertir a Europa occidental y a Italia en particular. Resulta impensable que, tras haber sido sacados del país, semejantes documentos se pongan al alcance de la policía, a no ser que tras semejante maniobra se esconda una intención oculta. Ya el periodista P. Hebbiethhwaite se había extrañado de que en los archivos de Gelli no hubiese nombres de comunistas italianos ni de otros países, resultando complejo entender cómo sin tales intermediarios había realizado buenos negocios con países del Este y entablado amistad con el dictador Ceaucescu, sospechando que tales nombres podrían haber sido eliminados por el propio Gelli que habría dejado todo aquel material dispuesto para ser encontrado, en lugar de haberlo destruido.

Stephen Knight, un investigador imparcial que ha denunciado la infiltración del KGB en la masonería británica, recuerda que Gelli trabajó para la inteligencia soviética y sostiene que, la P-2 fue un programa patrocinado por la KGB para desestabilizar Italia y llevar a los comunistas al poder por primera vez en un país occidental. Esto explicaría en su opinión por qué se encontraba entre sus archivos un documento en el que se describe la estructura de¡ KGB, aunque no se pregunta por qué lo dejó tras él, así como las motivaciones ocultas del escándalo de la P-2 y su conexión con el atentado que sufrió Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, poco después de descubrirse los documentos de la Logia. Pero esa es otra historia y las claves de todo el embrollo podrían encontrarse en otro nivel: el de los oscuros designios de las fuerzas que rigen la extraña dialéctica del ajedrez planetario, situándose «más allá del bien y del mal», como veremos en otra ocasión.

Un viaje sin retorno El 20 de ese mismo mes, Calvi es detenido por la quiebra del Banco Ambrosiano, ejerciendo una enorme presión sobre Marcinkus y Menini, directivos del IOR, para que acudan en su ayuda, comunicando a su esposa y a su hija que las operaciones anómalas por las que iban a procesarle habían sido realizadas en representación de esta institución bancaria del Vaticano, según constaba en documentos guardados en la Banca suiza del Gottardo.

Un año después de ser condenado y puesto en libertad bajo fianza, Calvi vuela a Londres. Hay quien sospecha que busca ayuda en una Logia de Londres, a la que decía pertenecer y a la que atribula poderosas influencias financieras. Sea corno fuere, su cadáver es hallado colgado de un puente londinense, con los bolsillos repletos de piedras. Un tribunal de Milán sostendrá que fue asesinado, mientras su viuda asegura que «fue víctima de feroces luchas vaticanas», y recuerda que, cuando Gelli llamaba a Calvi para chantajearle y le preguntaban quien era, desde 1978 siempre respondía: Lucíani, el apellido del Papa muerto ese año.

Cuando Yallop intentó entrevistarle por teléfono para su libro sobre la vida de Juan Pablo I, Calvi le respondió malhumorado: «¿Quién te ha mandado contra mí? Yo siempre pago. ¿De qué conoce a Gelli? ¿Cuánto quiere? No escriba ese libro. No me vuelva a llamar nunca». Implicado en la quiebra del Ambrosiano, Gelli es encarcelado en 1982 en una prisión de máxima seguridad, de la que escapa un año después. En 1986 el Tribunal Supremo le implica en la brutal matanza de Bolonia, llevada a cabo por elementos ultraderechistas con el conocimiento de servicios de inteligencia controlados por él, y de la que intentó culpabilizar a los servicios secretos búlgaros y soviéticos, como en el atentado contra el Papa Wojtila.

Extraditado por sus delitos financieros, pasó una corta temporada en la cárcel, concediéndosela la libertad provisional por motivos de salud. Un trabajo del Espíritu Santo Contrasta la imagen que de Juan Pablo I se ha querido dar en ciertas esferas vaticanas con la que de él ha retenido el pueblo llano. Un anónimo monseñor confiesa a Cornweil: «El Espíritu Santo hizo un buen trabajo, librándonos de él antes de que hiciera demasiado daño». Don Diego Lorenzi, uno de sus secretarios, le confirma: «Les hubiera gustado cambiarle. No le merecíamos». «Ese Papa consiguió un enorme afecto popular de la gente corriente -opina el padre Farusi, director del informativo de Radio Vaticana-. Se le creía aún más popular que a Juan XXIII, era incluso más santo, más humilde, más modesto, más sencillo. Se pensaba de él que era un Papa santo, cercano a su gente». Está claro que un Papa así tenía que resultar incómodo para muchos en un ambiente que ha cambiado la humildad, la caridad y el amor por la púrpura, el protocolo y la burocracia. Su reino no era de ese mundo y ese mundo le despreció.

Todos estos hechos sirven como antecedentes necesarios para comprender los entresijos existentes en el vaticano, queriendose asesinar a Juan Pablo II precisamente por el mismo motivo que defendia Juan Pablo I, impedir los cambios planteados por dichos papas para acabar con la corrupción en el vaticano.

Curioso que el banco Ambrosiano cuyo mayor accionista era la banca vaticana, se derrumbara estrepitosamente en 1982 poco despues del atentado al papa.

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Diciéndole no a los castigos crueles y desusados

La sensibilidad periodística a veces se siente auténticamente afectada y lleva a publicar notas acerca de hechos que se consideran históricos y/o memorables o se inventan como tales gracias precisamente a la misma intervención periodística recursiva. A saber en este caso el destierro de la pena de muerte por electrocución en USA a raíz de un fallo de la Corte Suprema de Nebraska, que declaró a la silla eléctrica contraria a la dignidad humana y, por lo tanto, anticonstitucional en ese estado.

Aludiendo a pruebas que demuestran que la electrocución inflige un dolor intenso y un sufrimiento agonizante y como como método de ejecución es un castigo cruel y desusado el tribunal la dio de baja como método de liquidar a criminales. Esto no quiere decir que se haya abolido la pena de muerte, que sigue rigiendo en 36 de 50 estados de USA, pero Nebraska (centro de Estados Unidos) era el único que aún usaba solamente el método de electrocución. Ahora se consolidaran métodos mas civilizados de terminar con los reos como la inyección letal.

Como ha pasado con tantas tecnologías, la silla eléctrica será “relegada a los museos”, dijo al The New York Times el director de la ONG Centro de Información de la Pena de Muerte (CIMP) en Estados Unidos, Richard C. Dieter. La CIMP estima que, desde 1976, cuando Estados Unidos restableció la pena de muerte, 1099 personas fueron ejecutadas, 154 mediante la electrocución, tres de ellos en Nebraska; el último, en 1997. Pero la más reciente utilización de la silla eléctrica en Estados Unidos sucedió en Tennessee, en septiembre del año pasado. Daryl Holton, que confesó el asesinato de cuatro niños en 1997, prefirió la silla a la inyección, más utilizada en el estado.

Ya que no veremos mas -salvo en el cine- esos temblores y convulsiones, ni los ocasionales achicharramientos de cabezas que en al menos 10 ocasiones en USA se tradujeron en gente que literalmente se prendió fuego -a distancia infinita de la autocombustión- es esta una buena ocasión para recordar los orígenes de la silla eléctrica y en un rápido pantallazo imaginárnosla como lo hemos hecho con otros dispositivos, generalmente en el campo de la comunicación, y la silla eléctrica participa de esto en forma indirecta, como teoría incorporada.

Los primeros achicharrados

William Kemmler, un alcohólico de 30 años en 1890 había hachado literalmente a su novia un año antes. Su celebridad no le devino del crimen contra una mujer que los hombre siguen practicando con eficacia y muchas veces impunidad en estos días, como se ha visto repetidas veces los últimos años en Argentina, sino por tener el dudoso privilegio de estrenar a la silla eléctrica como instrumento para purgar sus crímenes.

La primera ejecución en silla eléctrica de la historia tuvo lugar en la Penitenciaria Auburn de Nueva York. Gracias a la flamante ley de Ejecución Eléctrica Kemmler adquirió el dudoso privilegio de sortear la horca para en cambio terminar sus días atravesado por una corriente de electricidad de suficiente intensidad como para destruir la vida en forma instantánea

Inesperadamente y para nuestro desconocimiento y de allí el valor historiográfico del libro que citamos al final, el gran inventor norteamericano Thomas Edison intervino en el diseño de la silla eléctrica buscando desacreditar a su rival George Westinghouse quien abogaba por un dispositivo basado en la corriente alterna, mientras que Edison era un defensor acérrimo de la corriente continua.

Thomas Edison un latouriano avant la lettre

Esgrimiendo que la corriente alterna era sumamente peligrosa (y que su estándar para electrificar USA a través de la corriente continúa era justamente el contrario) Edison dejo totalmente de lado su apasionada cuestionamiento personal en contra de la pena de muerte fomentandola curiosamente buscando asociar la silla al uso de la corriente alterna.

Contrariando los datos y la evidencia (que se puede construir tan a medida) en un tour de force latouriano recomendó justamente el uso de la tecnología de Westinghouse en la silla eléctrica a modo de desacreditar el estándar de la corriente alterna, asociandola a usos ruines y malignos y en definitiva letales.

La idea era clara y demoniaca. Desacreditando un sistema de distribución de energía muy superior al suyo Edison no tuvo empacho en imaginar a la CA como el modo ideal para ejecutar a los criminales. El aserto se complemento con el diseño de nefastos experimentos en animales que demostrarían supuestamente que la corriente continua era mucho mas segura, y por lo tanto menos útil en el diseño de la silla eléctrica.

La corriente continua no era peligrosa insistía Edison mientras que la alterna era la corriente que mataba. Como aun no se había acuñado la palabra electrocutar Edison, convertido en un ingeniero del lenguaje, propuso que se la denominara westeinghousizacion de los condenados.

Venganzas cruzadas

La historia testimonia que esta campaña de vilipendio hizo poco y nada para ganarle la lucha a Westinghouse, pero como efecto colateral ayudo si en cambio a la instucionalizacion de la silla eléctrica y a su bendición científica, que vivió una larga vida de mas de 1 siglo hasta apagarse estas ultimas semanas en Nebraska

Para volver el panorama aun mas turbio Westinghouse que iba viendo amenzada su credibilidad al ver unidos los sintagmas, asesinato estatal consentido con corriente alterna, escribió las apelaciones de William Kemmler el condenado a muerte, cuestionando la constitucionalidad de la electrocucion, aunque nadie dudaba de la culpabilidad del reo.

Referencias

Richard Moran Executioner’s Current: Thomas Edison, George Westinghouse, and the Invention of the Electric Chair.

Breve semblanza histórica de la lucha entre Edison y Westinghouse

27 modelos de sillas eléctricas

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inSurGente .-“En materia de inmigración, por ejemplo, lo esencial de la gresca se centró en quién había tenido menos sin papeles, realizado más deportaciones y establecido condiciones más duras de regularización. Respecto al conflicto vasco, el terreno era claro: quién ha hecho menos para alcanzar una salida negociada. No digamos al hablar de economía, donde era imposible no pensar que si Rajoy estuviera en el lugar de Zapatero hubiera dicho las mismas palabras que el Presidente del Gobierno, y que si Zapatero se encontrara en la oposición habría dibujado un escenario idéntico al de Rajoy. (…)En este contexto, unos días antes, cuando la fiesta electoral ya funcionaba a pleno rendimiento, el Tribunal Supremo hacia una interpretación bastante sui géneris de lo que es y lo que significa la pluralidad política dentro de un sistema parlamentario, a cuenta del proceso de ilegalización de ANV y PCTV. (…)”.



Críticas de rigor y matices aparte, la práctica totalidad de las empresas de noticias le concedieron al debate entre el candidato del PSOE y el del PP, el certificado de «democrático». Pero esa es una calificación precipitada. A priori, la contraposición de opiniones es un ejercicio de democracia, pero una discusión no es necesariamente democrática, aunque se haga desde un atril o sea televisada. Si así fuera, deberíamos tener por tal cualquier controversia que durante el franquismo implicara a opusianos y falangistas o, más cerca, el canibalismo biográfico y emocional de los programas «del corazón» podría ser democracia de color rosa.


La querella del pasado lunes entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, antes que una confrontación de análisis y propuestas era una contraposición de intereses. En la inmensa mayoría del temario el uno acusó al otro de hacer peor que él la misma política. En materia de inmigración, por ejemplo, lo esencial de la gresca se centró en quién había tenido menos sin papeles, realizado más deportaciones y establecido condiciones más duras de regularización. Respecto al conflicto vasco, el terreno era claro: quién ha hecho menos para alcanzar una salida negociada. No digamos al hablar de economía, donde era imposible no pensar que si Rajoy estuviera en el lugar de Zapatero hubiera dicho las mismas palabras que el Presidente del Gobierno, y que si Zapatero se encontrara en la oposición habría dibujado un escenario idéntico al de Rajoy.


Si una de las características de la democracia ha de ser la pluralidad, «cualidad de ser más de uno», era imposible encontrarla en un debate como el del lunes que, a pesar de ser a dos, en la práctica era del 1 contra el 1. O peor, el 1 intentando restar al 1, que es igual a 0, nada de pluralidad y por ende nada democrático.


En este contexto, unos días antes, cuando la fiesta electoral ya funcionaba a pleno rendimiento, el Tribunal Supremo hacia una interpretación bastante sui géneris de lo que es y lo que significa la pluralidad política dentro de un sistema parlamentario, a cuenta del proceso de ilegalización de ANV y PCTV. Después de que Baltasar Garzón prohibiera las candidaturas de Acción Nacionalista Vasca y suspendiera sus actividades públicas y orgánicas, el Supremo dictaba un auto apoyando la primera parte de las medidas resueltas por Garzón pero revocando la segunda, so pretexto de «no limitar indebidamente el pluralismo político».


Como una cuestión previa, hay que decir que en esta decisión no se ventilan solamente diferencias jurídicas sino asuntos de autoridad y jerarquía. No me cabe duda que los jueces del Supremo harán lo posible para que las dos siglas de la izquierda abertzale sean totalmente ilegalizadas. Pero a lo que no están dispuestos es a hacerle de bedel o secretario al superjuez. Por eso, para demostrar que se ganan el sueldo y que tienen algo que decir, no les queda otra que llevarle la contraría a Garzón, sin más remedio que aplicar un ápice de justicia a regañadientes y con fecha de caducidad. Es una manera de decir quién manda aquí.


Lo que ocurre es que, al hacerlo, los magistrados se meten en un embrollo radical cuando intentan aplicar con sensibilidad democrática una medida propia del estado de excepción, que es algo así como utilizar una maza para romper un cristal «sólo un poquito».


El órgano más importante dentro del aparato judicial español junto con el Constitucional, reconoce tácitamente que debe haber una forma de limitar el pluralismo político «debidamente». Hay que decir que la pluralidad de opciones ya está acotada, aparte de por el orden financiero, económico y mediático, por la propia ley electoral, que hace todo lo posible para que en las instituciones estén representadas el mínimo de alternativas políticas. Pero lo que dice y no dice el Supremo es que para reducir más aún la representación institucional de la diversidad política sólo hay una manera: reprimirla. Lo que hace la Sala Especial del Tribunal Supremo, sin quererlo, es una definición simple pero rigurosa de una de las funciones de la Ley de Partidos: limitar el pluralismo en las instituciones.


Pero donde más se enreda el tribunal es cuando intenta explicarse a sí mismo por qué es partidario de prohibir las candidaturas electorales y, en cambio, no de impedir los actos públicos de PCTV o ANV. Argumentan primero, que si Acción Nacionalista Vasca obtiene representación, se estaría generando una situación “irreversible”, ya que a sus parlamentarios no se les podrían arrebatar sus escaños aunque ANV fuera ilegal. No se aclara qué daño «irreversible» pueden hacer un diputado o dos de ANV en el caso de que decidieran hacer política parlamentaría. Pero se admite, tácitamente, que se comete una ilegalidad preventiva para no tener que cometer una ilegalidad en el futuro. Algo que dice mucho sobre qué sentido de la justicia está aplicando el Supremo y se le está aplicando a la izquierda abertzale.


Respecto a la suspensión de actividades, arguyen que de impedir actos públicos, asambleas, ruedas de prensa etc, se estaría dañando la pluralidad política; dando a entender que prohibir que entre 150.000 y 200.000 personas puedan elegir a sus representantes, no causa ese daño y que en caso de ser así se podría reparar con «compensaciones». Además de hacerse a sí mismo un traje, el alto tribunal afirma algo que merece ser estudiado por un equipo multidisciplinar de psiquiatras y catedráticos en derecho constitucional. Ha separado –y lo que dice el supremo es doctrina- derechos como la libertad de expresión, organización o manifestación, del derecho a representar y ser representado por un partido político. Ha dicho que son ámbitos separados y separables, y que por eso se puede permitir a un partido hablar en público pero no tener representación parlamentaria.


Por la vía de negar la realidad política, el Supremo termina diciendo una verdad como un templo: que el parlamento no es un lugar para reflejar el pluralismo político mientras que la calle sí lo es. Ahora, lo que debería explicar es cuál es, por tanto, la función del hemiciclo.



Barcelona 24/02/2008
13.26



anton.corpas@gmail.com

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